martes, 26 de agosto de 2008

EL RASGUEO, ESA ASIGNATURA PENDIENTE (2)

Me pareció entonces, y me sigue pareciendo aún, absurdo que el estudiante de guitarra se vea forzado a recurrir a otras fuentes distintas a las del conservatorio para aprender a rasguear. Eso nos conduce como resultado a un panorama que, a mi modo de ver, no deja de ser bastante desalentador: al del guitarrista clásico profesional que no es especialmente hábil en la ejecución de pasajes rasgueados y que tiende a simplificar la técnica empleada mediante el uso sólo del índice o, todo lo más, empleando un rasgueo en “abanico” irregularmente articulado, en el cual no queda claramente expresado su diseño rítmico interno.
No nos engañemos. Por lo general, y aunque duela reconocerlo, el guitarrista clásico tiene el rasgueo como “asignatura pendiente”. Así nos encontramos con que muchos eluden tocar obras que incluyen el rasgueo en algún momento, o que, no eludiéndolas, se limitan a simplificar esos pasajes rasgueados utilizando otras fórmulas sustitutorias, para no complicarse la vida. Los hay también que sin embargo no eluden ni las obras ni los rasgueos, y muchas veces ejecutan estos últimos de forma desmañada o incluso torpe, de lo cual, hasta cierto punto, no tienen demasiada culpa, ya que en su periodo de formación en el conservatorio no encontraron quien les enseñase esa técnica de forma adecuada y metódica, viéndose así obligados a enfrentar los pasajes rasgueados como mejor pueden. Sé que esta opinión que aquí expongo le escocerá a más de uno y que me arriesgo a que se me tilde de pretencioso o soberbio. No me importa. Después de haber “toreado en muchas plazas” he visto de todo. Y una de las cosas que más he visto en reuniones informales en las que había algún que otro guitarrista de formación clásica, el guitarrista popular, o incluso el aficionado, le daba al de conservatorio en el terreno del rasgueo y el acompañamiento improvisado a canciones “sopas con honda”. Si no era que el guitarrista clásico declinaba “modestamente” el honor de deleitar a los asistentes con su arte, y así no quedaba en entredicho su nivel de competencia. Reitero por lo tanto que en este terreno la formación guitarrística en los conservatorios tiene al rasgueo como asignatura pendiente.
Llegados a este punto me parece oportuno además hacer referencia a otro de los aspectos positivos de la técnica en cuestión. Y es el de que, al emplearse en ella en gran proporción los movimientos extensores de los dedos – no olvidemos que la técnica clásica emplea fundamentalmente los movimientos flexores – cumple una función de compensación que redunda en beneficio del funcionamiento de la mano, sirviendo en muchos casos para prevenir futuros problemas de lesiones o simplemente para fortalecer la pulsación. En una puesta en común del tema junto con el profesor brasileño Marcos Vinicius con motivo de un cursillo que dictaba en “La Casa de la Guitarra” en Madrid, el guitarrista Claudio Tupinambá, también brasileño y asistente al citado curso, expresó su opinión acerca de la importancia de tener una buena técnica de rasgueo y nos daba noticia de cómo un fisioterapeuta le había puesto al corriente de los problemas que se podían derivar de aplicar una técnica excedente en movimientos flexores, en ocasiones ejecutados con un grado de tensión innecesaria, no compensada con movimientos extensores. Él había tenido que ocasión de tratar a más de un guitarrista con lesiones que, según su parecer, provenían de esta técnica no compensada. En principio la opinión de este profesional me parece plausible – por ser una voz autorizada desde el punto de vista de la fisiología –, aunque me imagino que habrá gente que discrepará de ella. Por lo que a mí respecta el rasgueo me ha sido en todos los sentidos especialmente beneficioso a lo largo de todos los años de mi trayectoria como estudiante y como profesional. De ahí mi gran interés en sistematizarla y divulgarla. No dudo que hay bastante materiales didácticos, fundamentalmente de guitarra flamenca, que incluyen capítulos dedicados a su enseñanza, pero igualmente sé que en la actualidad, y hasta donde yo conozco, no hay ningún método o ensayo técnico que se ocupe de forma exclusiva de esta técnica. Espero que esta modesta contribución mía enfocada a solventar esta carencia sea de utilidad.